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26 de marzo de 2009

Cuento gratis - Todos Miraron

Gente amiga, conocida y por conocer... Inauguro la sección de Publicaciones Online del blog con uno de mis primeros cuentos que ya está rondando por internet hace un par de años (en Poiesis arte joven puntualmente).

Antes que nada les cuento que se pueden descargar el cuento gratis completo en PDF con alguna de las siguientes opciones:
Opción 1 - Rapidshare
Opción 2 - Mediafire
Opción 3 - Pedir por e-mail a mariano.demaria[arroba]gmail[punto]com (o click acá).


TODOS MIRARON


Dio la casualidad que por razones distintas y desconocidas dos personas miraron hacia el mismo lugar en el mismo momento. Una tercera, que justo pasaba por ahí, al ver que observaban algo también miró, preguntándose qué era lo que estaban viendo. En ese instante una pareja se sumo al trío, mirando lo que los otros miraban, sin saber que veían, pero mirando. El grupo se hizo aún más numeroso cuando dos chicos de trece años, vencidos por la curiosidad, al ver a tantos adultos observando fijos un mismo punto, no pudieron menos que girar sus ojos en igual dirección.

No me acuerdo en qué punto me uní yo a la multitud (Para este instante ya era una multitud, sobrepasa los quince, veinte, aunque no podía saberlo con precisión debido a que sólo los po-día observar de reojo), pero lo que sí me acuerdo es que me uní porque vi a todos apuntando la mirada hacia un mismo lugar. “Algo tiene que haber” sonó en mi cabeza, e interrumpí mis pensamientos y cosas, para ver.

Al principio no había nada, sólo una esquina irregular o una mancha en la pared, nada demasiado importante como para atraer la atención de tantas personas, pero ellos seguían, y yo seguía ahí, yo parte de ellos, buscando algo, mirando lo que nadie miraba pero todos miraban.

Hasta que de repente lo vi... Sí... Definitivamente tenía que ser eso lo que atraía la atención de tanta gente, ¿cómo puede explicarse sino el por qué de tantas personas paradas juntas, algunas cruzadas de brazos, otras no, con la cabeza levantada y los ojos fijos? Era algo medio negro, o marrón, o gris, o azul, no pude notar bien el color pero estaba manifestado en donde la pared cambiaba su tonalidad, ahí, en esa línea semi-recta, dividida en dos por la sombra que tiraba el árbol detrás nuestro.

Mentira, fue fruto de mi imaginación. No había nada ahí. No había absolutamente nada. Éramos todos víctimas de la casualidad, de la coincidencia, del juego maligno de algún dios aburrido con ganas de reírse de nosotros.

No creo haber sido yo el primero en darme cuenta de esta triste verdad, en el aire se notaba la incomodidad, flotaban entre nosotros esas ganas desesperadas de irnos, de darnos vuelta y correr, escapar de esta tortuosa simbiosis de mirar la nada. Pero ni uno de nosotros se atrevía a decirlo, nadie siquiera daba vuelta la cabeza hacia otro lado, fingiendo encontrar algo, y así continuar con su vida.

¿Diez, quince, veinte minutos habrán pasado ya? No lo sé, no podía mirar mi reloj, tenía ocupada mi vista con otra cosa, con lo mismo que les ocupaba a los individuos alrededor mío.

Sentí una gota de transpiración correr por mi espalda, la sentí correr por todas las espaldas, un escalofrío de terror, entre todos y cada uno.

Mis otros sentidos empezaron a hacerse más fuertes, podía escuchar con más claridad los sonidos, como cuando un hombre delante de mí tragó saliva, mucha saliva, y también cuando una mujer, a mi derecha, apretó los dedos y, clavándose las uñas en las palmas, trató de mitigar el dolor.

Seguramente fue esta exaltación de los sentidos lo que me hizo notar a la persona que lentamente se acercaba al grupo. Vestía de blanco (esto lo pude oler), sandalias (esto lo pude sentir) y llevaba el pelo largo, descuidado, como la barba de varias semanas (esto lo escuché).

Él no miro.

No miró, ¿entendés?, ¡No miró!... y yo, y cada uno de nosotros, víctimas del destino, nos dimos cuenta de que no miró. ¿Cómo explicar si no la tranquilidad en cada uno de sus movimientos?

Una ola de esperanza inundó nuestras almas. Él sería el salvador, el que nos sacaría de semejante tortura, él nos haría liberar los ojos, simplemente escapar y poder ser libres, otra vez, con nuestras vidas, y no estar sometidos a la voluntad del grupo, una voluntad sobre la cual nadie ejercía poder.

Cuando estuvo a tres pasos de distancia de nosotros la emoción se hizo casi intolerable. Todos suponíamos y sospechábamos lo que estaba a punto de acontecer. Él se acercaría, tiraría sus cabellos hacia atrás, y aclarándose la voz antes de hablar preguntaría qué estábamos haciendo. Le responderíamos que nada, nos reiríamos de la ridícula situación y cada uno seguiría su camino.

“¿Quién será el elegido?” pensaba, mientras los tres pasos se acortaban. Y ahí, cuando estaba a menos de medio metro de distancia, lo vi, de reojo, pero lo vi. Me había elegido a mí. Yo sería el cómplice salvador, el poder recaía sobre mí, sobre las palabras que estaban a punto de brotar de mis labios, fruto de una respuesta a una pregunta.

Él se acercó, echó sus pelos hacia atrás y aclarándose la voz me preguntó:
- ¿Qué es lo que todos ustedes están mirando?

Yo sonreí anticipando lo que estaba por venir y, con la cobardía acompañando un movimiento de mi brazo, respondí:
- ¿Qué pasa? ¿Acaso no lo ves?

7 comentarios:

ViQui dijo...

Jaja Me gustó, y tiene un no se qué de Cortázar...

Vane dijo...

jeje muyyy bueno ... el atrapa bobos como solia llamarlo un amigo.

saluditos

Juancho dijo...

Muy bueno Dema!!
Me gustó mucho, sobre todo el final :P!!
Un abrazo y exitos!!!

pepo en el bosque dijo...

che loco, muy bueno el cuento, me re gustó.

Si querés pasate por el mío, escribo poesía y otras cosas

Un abrazo grande

ivatco dijo...

Hola Mariano ,acabo de leer el cuento ( Todos Miramos) y esto pasa en la vida real ,y como dices hago correr la voz, tengo algunos tertulianos de tu pais y lo pienso enviar ,
Adeu Mariano
Tu sobrino de Sabadell

Sebastián Pablo Lastra dijo...

Hey cómo estás? Llegué a tu blog desde un enlace de fotos en el blog de la flia.
Soy Sebastián, autor del libro de cuentos "Indeleble" (también 200ejemplares vendidos durante 2008) y de la novela "Féretro para dos" (de muy pronta publicación)y además realizador en cine y tv y de los videos de la séptima y octava flias.
Entonces sólo decirte que te felicito por tu trabajo y que me identifico mucho con todas esas experiencias de venta y acercamiento a la gente para ofrecer tus obras, nada fácil pero como sabemos vale la pena enormemente.
Tu cuento me fue llevando con bastante intriga y me la dejo picando con el final jaja está bueno tu estilo.

Bueno, te espero por cualquiera de mis blogs:

http://www.sebastianpablolastra.blogspot.com

http://www.libroskemuerden.blogspot.com
(este último dedicado mayormente a difundir autores independientes) si queres que mandemos algo tuyo (biografía, estracto de obras, un cuento) avisamee!

Ya nos conoceremos personalmente, un abrazo!

Seba ;)

Mariana de Cabo dijo...

HOLA!! MUY LINDO CUENTO!! SALUDOS!